Dependiendo de tu condición física es posible que algún momento de la carrera sientas que te faltan las fuerzas, y quizá sea al principio de la misma (en los 5 - 15 primeros minutos).

Hay gente que compara nuestro cuerpo con el funcionamiento de una máquina, el motor de un coche por ejemplo, pero la verdad es que es mucho más complejo. Si a tu coche se le acaba la gasolina se parará y ya no arrancará. Nuestro cuerpo (afortunadamente) tiene más recursos y en función de la intensidad y duración del esfuerzo dará prioridad a unos u otros.

El cuerpo es inteligente y sabe de donde tiene que gastar en función del esfuerzo que se le pida. Si necesitamos levantar una bombona de butano en un determinado momento lo haremos sin generar cansancio; o si necesitamos sprintar 20 metros para llegar a ese autobús que se marcha, lo haremos (aunque el esfuerzo sea inútil); o si nos vamos a hacer una ruta de senderismo de larga duración nuestro cuerpo responderá.

En cada momento hemos realizado un esfuerzo distinto y nuestro cuerpo a dado prioridad a unos recursos antes que a otros. El problema surge cuando queremos realizar un esfuerzo de intensidad media durante un tiempo prolongado y nos gustaría mantener la velocidad que teníamos cuando ibamos a coger el bus durante mucho tiempo. Nuestro cuerpo no aguantará y tendremos que parar.

Puede surgir un bajón de rendimiento al pasar de la energía que el cuerpo utiliza al hacer un sprint, al que puede utilizar cuando andamos durante 4 horas, ese paso es el conocido como umbral anaeróbico.

Para esos momentos en los que sientes que flojean las fuerzas y necesitas que tu cerebro te meta un chute de endorfina recomiendo una canción:

Toxicity - System of a Down: