El Gobierno está preparando una reforma de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI) que va a permitir la censura por parte de la SGAE en contenidos de Internet. A parte pretende que las empresas que nos suministras los servicios vigilen los contenidos que enviamos. Las propias operadoras de internet han puesto el grito en el cielo alegando que el nuevo artículo afecta los derechos fundamentales de la libertad de expresión y el secreto de las comunicaciones, porque les convertiría en "guardianes" de catálogos de derechos sobre obras en las que pueden no tener ningún interés. El propio Consejo de Estado ha emitido un informe contrario a dicha reforma. El Punto de Información Juvenil el Castillo ha escrito un artículo sobre la noticia que recoje varios enlaces al respecto. También podéis obtener ás información en la web de la Asociación de Internautas. El asunto es bastante grave, está a punto de legalizarse la censura como tal y la violación de los contenidos de nuestras comunicaciones. Hasta ahora para hacerlo se necesitaba una autorización judicial para intervenir la comunicación entre dos personas, si se aprueba esta reforma ya no sólo no hará falta, sino que se otorga este control a empresas privadas.
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[Recibido de lepetitmusee (usease mi primo) vía mail]
Dando una vuelta por mi cuenta en Statcounter me he fijado en un dato que dice mucho de la calidad de este blog: cuanto menos escribo, más visitas recibo
MES: Nº DE POST: VISITAS:
marzo 06 22 493
abril 06 19 1096
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julio 06 1 491
agosto 06 5 899
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octubre 06 12 1104
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febrero 07 3 2636
marzo 07 3 3140
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.