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Hoy viendo en informativos Telecinco, una noticia sobre la ampliación de los parquímetros de Madrid y toda esa revuelta que se ha montado en los barrios en los que se pretenden colocar, me ha resultado curioso el testimonio de uno de los vecinos que brocha en mano se había propuesto convertir la zona azul en blanca.
Venía a decir algo así:
[...]vamos a pintar todas las calles que nos han puesto como zona azul; pero eso si, mañana descansamos, que hay partido[...]
Qué curiosa la reacción de este hombre, estaba dispuesto a pasarse toda la noche repintando la zona azul, pero al día siguiente no, que hay partido.
Aquellos que me conocéis sabéis que soy diplomado en Educación Física, y que ocupo gran parte de mi tiempo libre con tareas relacionadas con la actividad física y el deporte. Creo firmemente que el deporte (y la actividad física en general) son indispensables en nuestra formación como personas, pero cuando escucho comentarios como éste me cuestiono todo lo anterior.
El deporte en sus inicios fue concebido como un método de represión, ante comportamientos poco saludables a los ojos de la sociedad burguesa del S. XIX en Inglaterra.
Thomas Arnold [en] fue el director de una de las más prestigiosas Public Schools inglesas*, la de Rugby. En estas escuelas se formaban los futuros líderes del país, se les garantizaba el derecho a disfrutar y disponer de su tiempo libre como deseasen, ya que se suponía que esta libertad era imprescindible para la formación de un carácter independiente esencial para estos futuros líderes. Desafortunadamente, este tiempo libre no fue aprovechado como se esperaba y se convirtieron en continuos los problemas. Una vez terminado el curriculum académico los alumnos frecuentaban tabernas, se alejaban de los terrenos de la escuela para cazar, pescar, invadir terrenos privados y practicar juegos populares (formas tradicionales de fútbol o rugby) en las que los más jóvenes desempeñaban el papel de sufridores.
Ante esta situación Thomas Arnold decidió tomar todos esos juegos tradicionales e incluirlos dentro del curriculum, les otorgó el poder de decidir las normas a los propios alumnos, y así en 1845 los alumnos de 6º de la Public School de Rugby redactaron las primeras Leyes del fútbol en la forma en que se juega en la Escuela de Rugby, he aquí el primer reglamento deportivo. Este deporte primitivo tuvo gran aceptación entre el alumnado y la fórmula fue pasando de escuela en escuela, se constituyeron reglamentos comunes que permitiesen el enfrentamiento entre escuelas, se crearon ligas, federaciones… la ola deportiva avanzaba firme.
Con el paso de los años, éstos alumnos comenzaron a poner en práctica lo que habían aprendido, y desde el Estado, sus empresas e incluso desde de la Iglesia fueron promoviendo las virtudes de lo deportivo. Así clubes como el Aston Villa o el Birmingham City tienen sus orígenes en comunidades eclesiásticas (Villa Cross Wesleyan Chapel y Trinity Church, respectivamente); las fábricas Manchester United y Arsenal, entre otras; y las escuelas Blackburn Rovers y Leycester City, son historia viva de este fenómeno.
La represión deportiva abrazaba al mismo tiempo al clérigo y al empresario, ambos buscaban el mismo fin: que la masa social trabajadora no generase problemas.
A las 2 de la tarde del sábado acababa el horario laboral y las masas de trabajadores se dirigían a los estadios. Durante 90 minutos decenas de miles de trabajadores grita(ba)n, insulta(ba)n, pega(ba)n… el lunes siguiente todos trabajando, y en la mente el golazo del sábado.
El deporte siempre ha sido visto como un buen analgésico social, y las Olimpiadas y Mundiales son un claro ejemplo. Países sumidos en la pobreza enloquecen con sus equipos nacionales de fútbol (hace unos meses vi un documental sobre lo que era el fútbol en Camerún, quedé asombrado); en España, sin ir más lejos, en la época franquista solían retransmitir grandes partidos de fútbol el 1 de mayo.
Y hoy, al escuchar el comentario de este hombre me vino a la mente todo esto, no deja de ser lo mismo que hace de dos siglos. En un barrio en el que se han manifestado, han arrancado parquímetros, repintado las líneas de aparcamiento… paran toda esta movilización por un simple partido de fútbol.
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*A pesar de su nombre los Public Schools son centros de enseñanza privados dónde los empresarios, burgueses, políticos, etc envían a sus hijos.
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